Pinturas Por estancia

Plástica, acrílica
y antimoho 2026.

Cinco tipos de pintura interior, cuál usar en cada estancia, cómo se prepara la pared y cuánto cuesta pintar un piso con los precios de Habitissimo.

Cinco tipos y dónde usar cada uno

Cinco tipos cubren casi todas las necesidades de la pintura interior de una vivienda. Su precio depende de la marca y de la gama, pero en un trabajo de pintor la diferencia de producto pesa poco frente a la mano de obra y la preparación de la pared:

Plástica mate

Salón, dormitorios, pasillos

Pintura al agua de uso general, con acabado mate sin reflejos que disimula las irregularidades de la pared. Es la base del precio de referencia de Habitissimo: 10-12 €/m² de vivienda en blanco.

Plástica satinada

Pasillos y zonas de roce

Acabado con un ligero brillo, más lavable que el mate. Adecuada para pasillos y paredes que se rozan a menudo.

Acrílica de alta resistencia

Paredes muy expuestas al sol

Para galerías y paredes junto a ventanales grandes: resiste mejor la radiación ultravioleta y la decoloración que la plástica común.

Antimoho

Baños, cocinas, condensación

Pintura con aditivo fungicida para techos de baño, paredes junto a la ducha y zonas con condensación. No sustituye a la ventilación: si el moho vuelve, el problema es la humedad.

Esmalte (carpintería)

Puertas, marcos, radiadores

Acabado satinado o brillante y resistente al lavado. Hay esmaltes al agua, con menos olor, y sintéticos.

Recomendación por estancia

Salón, dormitorios, pasillo: plástica mate (color neutro o tendencia). Cocina y baño: antimoho específica (techo siempre, paredes con humedad recurrente). Galería o estancia muy expuesta al sol: acrílica fachada interior. Carpintería (puertas, marcos), radiadores: esmalte sintético satinado o brillante. En una vivienda media, la plástica cubre casi toda la superficie y el antimoho y el esmalte se reservan para zonas concretas.

La preparación de la pared pesa más que la pintura

El acabado que se ve al final depende menos del bote elegido de lo que la mayoría imagina y mucho más de lo que ocurre antes de la primera mano. Una pared bien preparada con una pintura correcta queda mejor que una pared descuidada con la mejor pintura del catálogo. La preparación tiene un orden que conviene respetar: primero se lija para eliminar restos de pintura vieja descascarillada, gotelé o irregularidades del soporte y para dar agarre; después se masillan las fisuras, los agujeros de tacos y las grietas de tabique, dejando la superficie plana, y se vuelve a lijar el masillado una vez seco; por último se aplica una imprimación o sellador que uniforma la absorción de la pared. Ese sellado es el paso que más se tiende a saltar y el que más se nota después: sin él, las zonas masilladas y las zonas de yeso absorben de forma distinta y el color queda con manchas o brillos desiguales por mucho que se den dos manos. Saltarse el lijado o el masillado se paga en fisuras que reaparecen y en una pintura que no agarra; invertir tiempo ahí es lo que separa un trabajo que dura del que hay que rehacer enseguida.

Cuándo toca repintar y qué alarga el acabado

Más allá de la vida útil estimada por tipo de pintura, la frecuencia real de repintado la marcan factores que poco tienen que ver con el precio del bote. La humedad y la condensación son los grandes enemigos: una estancia mal ventilada donde el vapor se acumula degrada el acabado mucho antes que una habitación seca, y por eso baños y cocinas piden una pintura preparada para ese ambiente en lugar de una plástica común. El uso de la estancia manda igual de claro: un pasillo de paso constante con rozaduras o un cuarto infantil se ensucian y se marcan a un ritmo que un dormitorio tranquilo nunca alcanza. Y por debajo de todo está la calidad del soporte, que cierra el círculo con la preparación: una pared bien sellada y sin fisuras retiene el color y resiste la limpieza, mientras que un soporte pobre o mal imprimado obliga a repintar antes aunque la pintura fuese buena. Quien quiera espaciar los repintados gana más controlando humedad, ventilación y preparación que pagando por la gama más cara.

Pintura ecológica + COVs bajos

Cada vez se piden más pinturas con un contenido muy bajo de compuestos orgánicos volátiles (COV), sobre todo en viviendas con niños pequeños o personas con sensibilidad respiratoria. La Directiva 2004/42/CE, transpuesta en España por el Real Decreto 227/2006, obliga a indicar en el envase el contenido máximo de COV y lo limita a 30 gramos por litro en las pinturas mate para paredes y techos interiores (anexo II). Las etiquetas ecológicas, como la Ecolabel de la Unión Europea, exigen límites todavía más bajos.

Preguntas frecuentes

¿Qué pintura usar en cocina y baño?

Una pintura antimoho, con aditivo fungicida, en lugar de una plástica común. Las zonas con humedad recurrente (techos de baño, paredes junto a la ducha, paredes detrás de la placa de cocina) son las primeras en ennegrecerse con una pintura estándar. El sobrecoste se limita a pocos metros cuadrados por estancia, así que suele compensar. Pero la pintura solo retrasa el problema: si el moho reaparece, hay que mejorar la ventilación o buscar el origen de la humedad.

¿Mate o satinado en salón y dormitorios?

El mate es lo más común en salón y dormitorios por dos razones: (1) disimula irregularidades del soporte (paredes no perfectamente lisas); (2) acabado natural sin reflejos. Satinado tiene ventajas en pasillos y zonas de tráfico alto (rozaduras frecuentes), porque es más lavable. Acabado satinado en salón solo en estilos muy modernos con pared muy lisa (yeso pulido o aplacado de pladur sin imperfecciones), donde el ligero brillo aporta efecto premium. En estilo clásico o rural, mate siempre.

¿Cuánto cuesta pintar una vivienda de 90 m²?

Según Habitissimo (septiembre de 2026), pintar un piso de 90 metros cuadrados en blanco cuesta unos 900 euros, y uno de 100 metros, entre 1.000 y 1.300. Su referencia es de 10-12 euros por metro cuadrado de vivienda en blanco, que pueden subir hasta unos 15 si se usa color. Si antes hay que quitar el gotelé, cuesta 5-10 euros por metro cuadrado más (unos 2.000 euros quitar el gotelé y pintar un piso de 100 metros), y alisar las paredes suma entre 800 y 2.000 euros según el tamaño y las manos de emplaste. Si el pintor cobra por horas, Habitissimo lo sitúa en 20-40 euros por hora.

¿Cada cuánto se repinta una vivienda?

No hay un plazo fijo: lo marcan el uso, la humedad y la calidad de la preparación más que la marca del bote. Una vivienda con niños, animales o fumadores necesita repintarse antes que una con poco tránsito, y los baños y cocinas mal ventilados se degradan antes que el resto. Una buena señal para repintar es que la pared ya no se limpia sin dejar marca, que aparecen fisuras o manchas de humedad, o que el color ha perdido uniformidad.